Uno de los más legítimos anhelos de los padres es tener hijos e hijas
capaces de triunfar profesional, económica, social y espiritualmente.
- Esto no se consigue automáticamente. Los hijos e hijas dejados a su
propio arbitrio no se van a convertir por mero azar en adultos triunfadores.
- El proceso de dotar a los hijos con los
necesarios recursos físicos, psicológicos, profesionales y espirituales exige
su tiempo; requiere Información, dedicación y esfuerzo